Se dice que la vida es un toro,
que hay que cogerla por los cuernos,
que si no empitona.
Se dice que los resortes carcelarios,
que encierran nuestras almas,
saltan hechos añicos ante el tesón.
Se dice que la realidad es una,
que los sueños,
metas.
Se dice que hay que luchar,
autosuperarse,
vencer.
Se dice que el abatimiento y la desidia,
son cosas de tontos y amargados,
de subnormales, se dice.
También se dice y se pregunta,
a quién coño se le ocurrió que la vida es un toro,
y se dice, que sí es así,
por qué lo encerraron entre minaretes,
que nublan el cielo como los barrotes de las alcantarillas.
Se dice que la risa es la mejor mofa,
que las lágrimas verdaderas siempre son sentidas,
que en una lucha sólo hay vencidos.
Se dice,
y se dicen,
y se catalogan los sueños,
Se dice jugando a ser morfeo,
a que se sabe todo,
a salvar el mundo.
Se dice que las bocas,
que decían al niño como soñar,
ya sólo sueltan babas y miradas estrábicas,
que le preguntan por qué sueña.
Se dice que la vida no puede ser un toro,
banderilleado,
humillado entre las proclamas de la plaza.
Se dice que no se merece,
que entorpezcan su deambular por las verdes praderas,
que atrapen sus cuernos,
Se dice que él no se lo pidió a nadie,
se dice que el toro es herbívoro.
Se dice que el respeto ya no existe,
sólo la incomprensión,
la soberbia,
la ilusoria posesión de la verdad, se dice.
Se dice que se dice,
pero el tiempo pasa y uno muere,
y que en verdad, se dice,
al final nunca dijiste nada.
o por lo menos,
eso se dice.
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